Objetivo general:
Comprender qué es el cuerpo energético, cómo se compone y de qué manera influye directamente en tu salud, emociones, decisiones y capacidad de manifestar.
Introducción a los 7 cuerpos sutiles:
El ser humano no está compuesto solo de un cuerpo físico. Existen 7 cuerpos sutiles que vibran en diferentes frecuencias y se superponen como capas energéticas:
Cuerpo físico: el único visible. Es el vehículo que sostiene a los demás.
Cuerpo etérico: el molde energético del cuerpo físico. Siente el dolor antes que el cuerpo.
Cuerpo emocional: contiene todas tus emociones y reacciones afectivas.
Cuerpo mental: donde habitan tus pensamientos, creencias y patrones mentales.
Cuerpo espiritual: la conciencia del alma conectada con lo divino.
Cuerpo álmico: el contenedor de tus vidas pasadas, dones y sabiduría ancestral.
Cuerpo divino: tu conexión directa con la Fuente. Luz pura.
Cada uno tiene un propósito y vibración. Cuando están alineados, entras en coherencia.
El aura: capas, colores y lectura básica. El aura es el campo electromagnético que rodea a todos tus cuerpos sutiles. Sus colores cambian según tu estado emocional, mental, físico y espiritual.
Ejemplo de lectura simple:
Rojo fuerte → impulso, fuerza, acción.
Azul claro → calma, comunicación.
Violeta → transformación, conexión espiritual.
Gris o negro → bloqueos, tristeza, densidad.
Aprender a observar tu aura y la de otros puede ayudarte a reconocer necesidades energéticas, intenciones ocultas o bloqueos que no son evidentes.
Cómo se conecta el cuerpo energético con tu salud, emociones y manifestación
El cuerpo energético es el puente entre lo invisible y lo visible.
Un desequilibrio energético puede manifestarse como:
Dolencias físicas (enfermedades, dolores recurrentes).
Bloqueos emocionales (tristeza, ansiedad, enojo).
Dificultades en la manifestación (estancamiento, caos, resultados opuestos).
Antes de que algo se manifieste en tu cuerpo o tu vida… ya existe en tu campo energético.
Ejercicio: Escaneo energético consciente (autoobservación guiada)
Objetivo: Sentir las capas de tu campo energético y observar qué zonas necesitan atención.
Instrucciones: Siéntate en un lugar cómodo, espalda recta. Cierra los ojos. Respira profundamente tres veces. Visualiza tu cuerpo rodeado por una luz tenue. Lleva tu atención desde la cabeza hasta los pies, observando:
¿Dónde hay tensión?
¿Qué parte se siente “apagada” o “densa”?
¿Hay colores, sensaciones, emociones?
Imagina que con tu respiración vas limpiando cada zona. Al finalizar, lleva tus manos al corazón y repite:
“Soy energía viva, y mi campo está en armonía.”