Respira profundo… Inhala luz… Exhala lo que ya no necesitas… Otra vez… inhala… y suelta. Bienvenida a este espacio sagrado. Estás por cerrar un ciclo.
No un final forzado… sino un acto de poder y amor propio. Este momento es tuyo. Tu alma te trajo hasta aquí porque estás lista. Imagina que estás sentada al borde de un acantilado. El sol comienza a ponerse frente a ti. Los colores del cielo son dorados, lilas y naranjas… como si el universo mismo estuviera cerrando su día contigo. Sientes el viento suave tocando tu piel. Es el aliento de la vida acariciándote, dándote permiso para soltar. A tu lado, aparecen pequeñas hojas flotando…
Cada hoja representa algo que ya cumplió su propósito: Una relación, una creencia, una versión antigua de ti misma… Mira cómo el viento se las lleva suavemente.
No las arrancas. No las empujas. Solo las dejas ir. Inhala profundamente. Y al exhalar… suelta. Lleva tu atención al centro de tu pecho. Visualiza una luz cálida, dorada, expandiéndose desde tu corazón. Esa luz es tu alma despertando. Esa luz dice: Gracias… Gracias a todo lo que fue. Gracias incluso al dolor. Gracias a ti por sostenerlo todo. Ahora di suavemente dentro de ti: “Yo cierro este ciclo con amor, gratitud y libertad.” “Estoy lista para lo nuevo. Estoy lista para mí.”
Respira una vez más… Siente tu cuerpo más ligero…Tu alma más libre… Tu campo energético más limpio. Cuando estés lista, mueve suavemente tus manos, tus hombros, tu cuello. Y regresa a este momento presente. Este es tu nuevo inicio. Bienvenida a tu nuevo salto cuántico.
Tú no estás sola.
Todo el universo conspira contigo